El planeamiento urbanístico español no ha sabido dar una respuesta convincente a estas nuevas necesidades. Por una parte muchas de estas implantaciones tienen un carácter supramunicipal. Necesitan estar al servicio de conjuntos poblacionales que, a veces, rebasan el ámbito de un sólo municipio y de todos es conocido el fracaso, en España, de las ordenaciones urbanísticas de mayor nivel que el municipal. Aún cuando la legislación urbanística prevé la posibilidad de la ordenación conjunta de varios municipios, la realidad política y competencia! en materia urbanística, sobre todo a partir de la Constitución, hace que en los últimos doce años no se haya realizado ningún planeamiento urbanístico de ámbito superior al propio municipio y, es más, las únicas organizaciones administrativas de carácter metropolitano como las que existieron en Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao hoy ya han desaparecido.
Todo ello ha hecho que la numerosa aparición en los últimos años de nuevas áreas comerciales de gran superficie sobre el territorio español haya tenido lugar, desde el punto de vista urbanístico, a través de procedimientos variopintos y, sin lugar a dudas, sin un estudio previo territorial de su adecuada localización. A este respecto conviene recordar el Plan Especial del Gran Equipamiento Comercial Metropolitano de Madrid, elaborado por COPLACO en 1975, que previó la implantación de tres únicos centros comerciales exteriores al municipio de Madrid en Las Rozas, San Fernando de Henares y Alcobendas, y que sirvió para la rápida ubicación de tres hipermercados en las localizaciones previstas.
Es indudable el efecto de centralización que suponen la implantación de estas áreas comerciales, reforzadas en su gran accesibilidad, impulsando la aparición en su entorno de otras más ligadas al comercio como son actividades de ocio, recreativas y lúdicas.
Estos y otros temas hacen renacer la necesidad de impulsar la visión territorial por encima del ámbito municipal, para muchas implantaciones estructurantes desde el punto de vista urbanístico. Y la única vía posible es la acción concertada entre las Administraciones Locales y Autonómicas, en las que se conjugan, por una parte, el conocimiento exhaustivo de las necesidades de la propia ciudad y, por otra. la visión territorial de un ámbito mayor para que redunde en beneficio de la mayoría de los habitantes.
La sección habitual dedicada a las regiones urbanas de Europa presenta en este número varios trabajos sobre la región de Londres y el Sureste de Inglaterra, en los que hay que destacar el nuevo enfoque metodológico establecido para la ordenación territorial a través de sucesivos informes cuatrienales que sirven no sólo para compatibilizar distintas posturas políticas, sino también para el mantenimiento de un control más intenso sobre las desviaciones entre lo real y lo planificado que permite plantear acomodaciones y revisiones con una mayor rapidez.
Asimismo, se incluye un artículo sobre el túnel del Canal de la Mancha, cuya inauguración está prevista para el año 1993, y en el que se analizan las características técnicas, el proyecto y su financiación, así como los impactos que una obra tan importante va a producir no sólo sobre el entorno inmediato sino también en toda la región urbana del Sureste.














