Juan Aurelio Boix Serrano. In memoriam
Fecha: 17-02-2026
Juan Aurelio Boix Serrano nació en Madrid en 1941, ciudad donde estudió y obtuvo el título de arquitecto en 1970. Trabajó en el estudio de Rafael Leoz hasta 1975 y colaboró, entre otras obras, en las viviendas de Torrejón de Ardoz (Madrid) y en la Embajada de España en Brasilia (Brasil).
Ya con estudio propio, desarrolló una amplia trayectoria profesional de singular calidad apoyada en sus espléndidas dotes de dibujante. Destacan, entre otras, el Banco Ahorros de Rusia, en Voronez, para SATO; el Colegio de Agentes de Cambio y Bolsa en Madrid junto a José Luis Alonso, de 1974, y la parroquia de Nuestra Señora del Aire, también en Madrid, de 1977, probablemente, su obra maestra.
Descanse en paz.
En el fallecimiento de Juan Aurelio Boix Serrano
Conocí a Juan Aurelio Boix hace relativamente poco, tres años escasos: en diciembre de 2022. Fue a través de Concha Silva, pues Juan quería donar su archivo profesional al Servicio Histórico. Le visitamos en su casa Concha, Miguel Lasso de la Vega y yo mismo y fuimos recibido por Juan y su mujer, Laura, con gran cariño.
Ya enfermo, Juan tenía una movilidad reducida y necesitaba oxígeno, pero su ánimo era espléndido y nunca le oí quejarse de sus condiciones físicas; es más, se reía abiertamente y les quitaba peso. Hombre muy generoso y simpatiquísimo, formaba con Laura un gran tándem de anfitriones que hacían sentirse al visitante como en casa.
Gran conversador, su tema preferido era la Arquitectura, con mayúscula, pues era, además de un gran dibujante, un sabio. Sus años de trabajo con su admirado Rafael Leoz, su espléndida obra construida -no podemos olvidarnos de la parroquia Nuestra Señora del Aire- y las mil vicisitudes de la profesión nos entretuvieron horas de animada charla que, tristemente, no se van a repetir más.
Juan Boix falleció el viernes en Madrid. Su existencia se truncó en gran medida con la pérdida de su esposa a finales de 2024, aunque su entereza y bonhomía demostraron su calidad personal con los comentarios justos y sin mover a sus amigos a la compasión, que aborrecía. Para ella, Laura, escribió espléndidos textos y dibujó como solo él lo hacía. Los compartió y, probablemente, sean estas últimas obras no arquitectónicas la demostración palpable de su genialidad y superior carácter.
Gracias por tu amistad, allá donde te encuentres.
Descansa en paz.
Alberto Sanz, director del Centro de Documentación de la Arquitectura del COAM
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