El panorama actual ofrece, cuantitativamente, situaciones diferentes para el Norte y Sur de Europa. En aquel, el mercado de instalaciones para el ocio -fundamentalmente parques de atracciones- parece estar alcanzando su punto de saturación, especialmente en Holanda y Alemania, en tanto que éste manifiesta una situación hasta ahora relegada, pero posiblemente muy dinámica de cara al futuro.
Desde un punto de vista cualitativo, la oferta de las instalaciones para el ocio viene experimentando un incremento continuo en la complejidad de su planteamiento. En él se inscribe la evolución de los parques de atracciones, concebidos inicialmente como simples lugares de entretenimiento, hacia lo que ha venido en denominarse parques temáticos, definidos como espacios de carácter recreativo, en los que, se integran una diversidad de instalaciones y atracciones, diseñadas para suscitar en los visitantes la sensación de formar parte de la acción y combinar paralelamente las diversiones con otros fines de carácter cultural.
La incorporación del mundo de la cultura al mundo del esparcimiento no ha hecho más que comenzar. La relación ocio-manifestaciones artísticas tiende a completarse en la dirección de la cultura científica y técnica, consiguiéndose como resultado el objetivo ideal de instruirse al mismo tiempo que uno se entretiene.
El desarrollo de los parques de atracciones, a partir del incremento de su complejidad y evolución hacia parques temáticos, ha puesto de relieve otro hecho de gran significación urbanística, su potencial estructurante, en definitiva, su alto grado de centralidad, en la línea que históricamente han protagonizado las grandes operaciones urbanísticas (ver artículo de Luis Moya sobre el caso específico de Madrid), lo que les confiere una capacidad similar, si no superior, a la de otros grandes equipamientos comerciales, o directamente vinculados al transporte.
No puede por ello sorprender que las previsiones evolutivas de estos grandes centros para el recreo se dirijan hacia la creación de desarrollos integrales, en los que no sólo se incorporan componentes de carácter cultural sino amplias ofertas terciarias, en la línea que manifestan el "boom" de los parques acuáticos cerrados del Norte de Europa (ver el artículo de William Faché) o la recuperación de espacios urbanos obsoletos transformados recientemente en complejos recreativos -puerto de Baltimore, muelle de Albert de Liverpool, puerto de Southampton.
Paradigmática se muestra en este sentido la evolución conceptual experimentada por la Compañía Walt Disney en el diseño de sus parques de atracciones -dos artículos se refieren a ella desde diversos puntos de vista- en la que se observa un planteamiento cada vez más amplio en la oferta combinada de usos, como el que va a materializarse en su futuro parque Eurodisneylandia, que aproxima el mismo al enfoque integral señalado, enfoque que no hace sino reforzar la potencial centralidad de estos complejos recreativos, verdaderos impulsores del desarrollo urbano. Por otra parte, debe ponerse de relieve que ofertas de este carácter abren nuevas perspectivas de financiación a la realización de este tipo de parques, que exigen inversiones muy cuantiosas.
La experiencia de parques como Disneylandia y Disney World ha puesto de relieve, al mismo tiempo, la enorme capacidad de atracción turística que un parque temático singular puede provocar en su entorno geográfico.
En relación con la evolución de la demanda turística, el presente número también contempla las posibilidades que ofrece la explotación adecuada de los recursos naturales, en orden a mejorar la oferta de ocio y atraer a un segmento significativo de aquélla. Esta contingencia es especialmente interesante como herramienta para el desarrollo de comarcas rurales de montaña, tema sobre el que profundiza en su artículo el profesor Gómez Orea.
En el extremo de esta explotación de recursos naturales se sitúa el ocio deportivo de la práctica de esquí. La rápida evolución conceptual y urbanística experimentada por las estaciones de esquí, a lo largo de los últimos sesenta años, es examinada por Fernández Gárate y Fernández lsasi, los cuales ponen de relieve el retraso español en la materia.
En esta línea de explotar los recursos naturales trabaja también el popular Club Mediterráneo, eligiendo siempre áreas con notables atractivos intrínsecos. El ejemplo reciente de Opio, en las cercanías de Niza, concebido como instalación polivalente para el tiempo de trabajo, ocio y vacaciones, demuestra, asimismo, la tendencia integradora anteriormente comentada.
Todo parece apuntar, pues, en la dirección señalada por la Compañía Walt Disney: calidad, inversión adecuada e innovación continua como criterios básicos para configurar una oferta de ocio con éxito asegurado. El conjunto de estos criterios tiende por tanto a proporcionar un producto multifacético -el complejo integrador de usos, servicios e instalaciones como objetivo de futuro- adecuadamente diseñado que se complementaría en el tiempo con las necesarias innovaciones para mantener el grado de interés y de atracción hacia la población potencialmente visitante. Esta es la dirección en la que parece va a moverse el desarrollo de la oferta de instalaciones para el ocio a corto y medio plazo.
En este marco, las características que hoy ofrece el panorama concreto de nuestro país son una aparente crisis global del turismo, especialmente grave por el peso de este sector en la economía nacional y la deficitaria oferta de equipamientos especializados para el ocio, la cultura y las manifestaciones artísticas.
Parece, pues, imprescindible que las distintas administraciones competentes, el sector turístico y la incipiente industria del ocio aúnen esfuerzos de imaginación y planificación en la triple dirección señalada: calidad, inversión e innovación, si realmente queremos que nuestra sociedad se incorpore, en el cambio de siglo, a la civilización del ocio que parece anunciarse. o cuando menos sea atendida en unas demandas hoy plenamente vigentes. Para ello será, además, necesario que la elaboración del planeamiento urbanístico contemple, desde ya, la importancia de este tipo de equipamientos y sus potenciales efectos motores y estructurantes en la previsión de los nuevos desarrollos urbanos.













