[verifica_usuario_colegiado]

Portada » Revista Urbanismo COAM 22

Revista Urbanismo COAM 22

EDITORIAL

ÁREAS URBANAS PROBLEMÁTICAS

La ciudad en su conjunto es un espacio problemático, o, más exactamente, un ámbito en que determinados problemas que afectan a la vida humana aparecen claramente más agudizados que en ámbitos no urbanos. Son problemas que tienen que ver con ciertas enfermedades físicas, ciertas enfermedades mentales, con otras "enfermedades" o patologías sociales y con la contaminación ambiental, en particular la polución del aire y el ruido, que por sí misma provoca o agrava no pocas de tales enfermedades.

La historia e, incluso, la experiencia vital propia evidencian que una misma ciudad -o con ligeras diferencias en cuanto a su tamaño, estructura y otros caracteres físicos principales- pasa por etapas en que los mismos problemas aparecen con carácter más acusado: aumenta la inseguridad ciudadana, el vandalismo y otros signos externos, síntomas visuales de rechazos y patologías sociales diversas. Tal parece, por tanto, que no todos los problemas que concurren en el medio urbano pueden correlacionarse con aquellas características ambientales que resultan de su ordenación y diseño. Muchos sin embargo sí y ha sido ésta la cuestión planteada en la sección Monografía del presente número. Cuestión nada banal pues es obvia la necesidad -para aquellos que modelan el medio urbano- de conocer si sus acciones son beneficiosas, perjudiciales o irrelevantes para la salud física, mental y social de sus habitantes.

La ciudad. por otra parte, no es uniformemente problemática. Por tanto -admitida la hipótesis de que dichas acciones son relevantes para dicha salud de la población- una vez identificadas sus áreas saludables y enfermizas. se trataría de proceder. luego, a asociar con su estado los factores sociales y físicos del entorno correspondiente. A partir de esta información podría ser, posteriormente, posible identificar aquellos elementos de los que se derivan la salud o la enfermedad. ejercicio éste que salvaría a la práctica del planeamiento, de la ignorancia habitual de estas cuestiones. Idealmente, incluso dicho planeamiento podrá utilizarse, preconizan algunos, como medio corrector de situaciones enfermizas y preservador o potenciador de estados saludables.

Así descrita la cuestión parece simple. Sin embargo, los diversos estudios e investigaciones empíricos sobre la materia, lamentablemente escasos, ponen de relieve la real complejidad de la misma.

Así por ejemplo, la investigación conducida por lan L. McHarg, a principios de los setenta en la ciudad de Filadelfia -en que analizaba la distribución geográfica en tal ciudad de ocho enfermedades físicas, problemas sociales diversos, enfermedad mental, tres factores de polución ambiental y, finalmente, otros de carácter económico- ponía de relieve una relevante correspondencia entre los mapas correspondientes a los datos de salud y las patologías sociales y un mapa sintético en que se resumían diferentes elementos descriptores del entorno físico -presencia de basuras en las ca lles, cristales rotos, actitud de los policías, árboles en las calles, áreas de juegos, parques, desafiantes graffiti en las paredes-. La superposición de las diversas informaciones ponía de relieve, en este caso, la mayor concentración de factores negativos en torno del centro de la ciudad, pero las conclusiones finales reconocían la insuficiencia de las evidencias contrastadas para predecir correlaciones aparte de una única: que no era la pobreza, sino la densidad, el factor básico determinante de las patologías observadas.

De modo semejante, el estudio del área central de Manhattan que dirigió la Escuela de Medicina de Cornell -resaltando la homología que hay entre el hombre y el animal- llegaba como conclusión más amplia a la comprobación de un marcado incremento de las enfermedades mentales al pasar de los distritos próximos a Manhattan, de Manhattan al sector central, y del sector central al East Side. siguiendo la progresión creciente de la densidad de dichas áreas.

La fuerte creencia de que la ordenación física de una ciudad nueva, no sólo podría aportar ventajas funcionales y atractivo visual sino que podría también determinar el bienestar de sus habitantes, constituyó uno de los principios directores del movimiento creador de las new-towns de la posguerra, en las que el objetivo de fomentar el "espíritu de comunidad", mediante el determinismo físico en el diseño de .las "unidades vécinales" fué, quizás, su rasgo más discutido e investigado.

Sin embargo, las investigaciones realizadas a posteriori en los años sesenta para comprobar tales efectos concluían categóricamente en que no había evidencia alguna de que en las unidades vecinales hubiera algo que crease "comunidad" o "vecindad ", o que tuviese ninguna significación SOCIAL especial (Willmott. 1962).

Más aún, la investigación ponía de manifiesto que las apretadas comunidades del lado Este de Londres que se distribuyeron por el anillo de nuevas ciudades sufrieron problemas de soledad y neurosis, siendo luego la "melancolía de las new-towns" un asunto ampliamente tratado por urbanistas y sociólogos.

A partir de estos antecedentes de referencia para el encuadre de la cuestión de las áreas problemáticas y el papel que le cabe asumir al urbanista para intentar su mejora, se enfoca el contenido de la sección monográfica de este número.

Para Francisco F. Longoria son áreas urbanas problemáticas "aquellas en las que se identifican paquetes de problemas interaccionados, con la distinción de su dimensión urbana (espacial) frente a su origen humano (social)". En las áreas consolidadas de nuestras ciudades se detectan hoy tres tipos de problemas: los que se producen por la carencia de adecuación en el espacio, entre el proceso de producción de bienes y servicios y su ubicación en aquel; la acumulación hasta cotas elevadas de conflictos sociales sobre aquellas, tanto de tipo político como funcionales y, finalmente, el incremento notable de los aspectos más negativos del conflicto físico-espacial.

La falta de señas de identidad en este tipo de áreas favorece los desarrollos del anonimato social en los que se sumergen las personas o grupos más problemáticos, contribuyendo al deterioro de las mismas. Para hacer frente a esta situación se requiere recuperar lo que podríamos denominar los valores cotidianos, operación en la que deben aunarse los esfuerzos de la iniciativa pública y de los operadores privados, actuando aquella como motor de arranque, en el marco de una participación de la que se deduzca la aceptación de la ciudadanía que va a utilizar dichas áreas.

Para que ello sea así se requiere volver la vista hacia el análisis de los procesos específicos que explican la aparición de las áreas problemáticas de nuestros medios urbanos: procesos que, en opinión de Longoria, son de decaimiento, obsolescencia funcional, abandono del centro y movilidad de las clases desfavorecidas.

Bernardo Ynzenga refiere su análisis a las problemáticas particulares de nuestras " periferias" y sustitución actual de la "clara imagen suburbial de hace pocas décadas" que. a su juicio, dista de haberse auto-disuelto convirtiéndose únicamente en referencia teórica .

Los problemas de la periferia no son sólo problemas de ordenación urbana, sino. sobre todo, de clase, de formación, empleo y marginación. El autor propone una serie de medidas de reestructuración física correctoras de su condición fragmentada y desintegrada, incompleta, y de su infra-calidad ambiental, en que radica buena parte de su condición problemática que sin embargo, no correlaciona explícitamente con lo anterior.
 

SUMARIO

Áreas urbanas problemáticas. Fin de una etapapp. 2-3 Descargar
¿Periferias problemáticas? Apuntes de una imagen desde el sur madrileño: Usera-VillaverdeBernardo Ynzenga Achapp. 4-11Autor/es: Bernardo Ynzenga Acha Descargar
La relación entre entorno y comportamientoFrancisco Fernández-Longoria Pinazopp. 12-21Autor/es: Francisco Fernández-Longoria Pinazo Descargar
Francfort, la región del Rhin-Meno y la Confederación de la región de FrancfortMartin Wertz, Lorenz Rautenstrauch, Abel Enguita Pueblapp. 22-31Autor/es: Martin Wertz, Lorenz Rautenstrauch, Abel Enguita Puebla Descargar
Francfort: proyectos urbanos para esta décadaMartin Wertz, Lorenz Rautenstrauch, Abel Enguita Pueblapp. 32-40Autor/es: Martin Wertz, Lorenz Rautenstrauch, Abel Enguita Puebla Descargar
COAM. Comunidad Autónoma. AyuntamientosFrancisco José Mayor Lobo, Alfonso Tullap. 41Autor/es: Francisco José Mayor Lobo, Alfonso Tulla Descargar
El área de LavapiésFernando Contreras Gayosopp. 42-48Autor/es: Fernando Contreras Gayoso Descargar
Conservación y uso público. El Parque Nacional de Aigüestortes-Estany de Sant MauriciRafael Aranda i Quiles, Carmen Pigem i Barceló, Ramón Vilalta i Pujol, Jordi Catalan i Aguilapp. 49-57Autor/es: Rafael Aranda i Quiles, Carmen Pigem i Barceló, Ramón Vilalta i Pujol, Jordi Catalan i Aguila Descargar
El proyecto Delta. La conservación ambiental y la protección de las inundaciones en Zeeland (Holanda)Abel Enguita Pueblapp. 58-65Autor/es: Abel Enguita Puebla Descargar
Félix Llanos GoiburuJuan Manuel de Encío Cortázarpp. 66-72Autor/es: Juan Manuel de Encío Cortázar Descargar
El régimen del suelo periférico de las ciudadesPedro José Sanz Boixareu, Luis Morell Ocaña, Luis María Enríquez de Salamanca, Francisco Perales Madueñop. 73Autor/es: Pedro José Sanz Boixareu, Luis Morell Ocaña, Luis María Enríquez de Salamanca, Francisco Perales Madueño Descargar
A propósito de una lectura de Leonardo Benevolo: la ciudad europeaFernando Roch Peñapp. 74-77Autor/es: Fernando Roch Peña Descargar
Libros recibidosGuy Burgelp. 78Autor/es: Guy Burgel Descargar

CONDICIONES DEL ACCESO ABIERTO A LOS CONTENIDOS DIGITALES DE LA REVISTA ARQUITECTOS DE MADRID

El acceso a los artículos a texto completo incluidos en la página web del COAM (Biblioteca y Publicaciones) es gratuito, pero los actos de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación total o parcial de los mismos están sujetos a las condiciones de uso estipuladas en cada número de la revista, así como a la normativa sobre propiedad intelectual, por lo que podrían requerir el consentimiento expreso y escrito de sus autores y/ o instituciones editoras.