Numerosas y recientes actuaciones avalan esta afirmación, y en esta misma línea debe inscribirse el éxito del reciente Concurso sobre el Museo San Isidro y otros solares en el recinto amurallado de Madrid del siglo XII, promovido conjuntamente por el Ayuntamiento de Madrid y el Colegio Oficial de Arquitectos con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma, cuyo objetivo fundamental, en palabras del decano del C.O.A.M., no era otro que "entrar en la discusión arquitectónica, característica permanente de nuestros días, basada en la búsqueda de soluciones adecuadas para las intervenciones edificatorias en los tejidos urbanos de gran valor cualitativo, de la vieja Europa".
Los problemas de la intervención se centran en el viejo dilema historicismo versus modernidad. El enfrentamiento entre los partidarios de una u otra postura se ha resuelto, en cada momento, mediante soluciones que se imponían al contrario e intentaban descalificarle. Pueden recordarse, como ejemplo, las divergencias que se producían, en tiempos no muy lejanos, entre arquitectos defensores de diseños basados en la arquitectura actual y los criterios que desarrollaban las antiguas comisiones de Bellas Artes, en las que aquéllos debían buscar soluciones de compromiso con evidente renuncia a su creatividad.
La Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 intenta luchar contra este tipo de soluciones historicistas. Sin embargo, el planeamiento urbanístico desarrollado en la última década, parte del cual se ha redactado teniendo en cuenta los preceptos de esta Ley, sigue adoleciendo con independencia de su calidad, de un exceso de determinismo en sus textos normativos, que ahoga inevitablemente, en mayor o menor medida, la creatividad arquitectónica y urbanística a través de una especie de intervención vigilada a ultranza, que refleja una desconfianza del planificador respecto del buen criterio o preparación del profesional que había de intervenir a continuación.
Ello explica algunas participaciones en los medios de comunicación, a lo largo del pasado año, de renombrados arquitectos, exponiendo su preocupación por el desacertado camino que se imponía urbanísticamente a las intervenciones en la ciudad, dirigidas algunas a encender la polémica entre arquitectos y urbanistas, culpando a estos últimos de los males de nuestras ciudades, polémica que entendemos y comprendemos, pero que no compartimos y en la que no se quiere entrar, por cuanto, en última instancia, supondría admitir en unos o en otros una falta de conocimientos que no se corresponde con las facultades de intervención que la Ley reconoce hoy al "arquitecto", sin apellido, y porque el afán de la Revista no es otro que el de su superación a través de una notable mejora de la concepción y calidad del planeamiento.
Este conjunto de circunstancias han movido a Urbanismo-COAM a dedicar el presente número a la protección, reforma y renovación urbana, con la intención de conocer el momento actual de la cultura urbanística y arquitectónica sobre las intervenciones en los cascos urbanos de nuestras ciudades. Este panorama queda expuesto a través del contenido de tres artículos de fondo y seis ejemplos de intervenciones urbanísticas, desarrolladas por medio de planeamiento especial, tanto de protección como de reforma interior.
El artículo de Juan López Jaén sobre los Centros históricos españoles entre la realidad y la legalidad vigente, analiza los antecedentes del binomio cultura-urbanismo , "cuyas consecuencias materiales -desde el pastiche de imitación histórico-artística hasta la perversión arquitectónica de espléndidos monumentos- pueden contemplarse en muchas ciudades históricas españolas'', y pone el acento de la esperanza -en orden a resolver los problemas derivados de la multiplicidad conceptual de gestión y tutela en aquellas, así como de la complejidad de relaciones que su evolución histórica secular ha marcado en sus ciudadanos, en su organización y en sus construcciones- en el planeamiento especial exigido por la vigente Ley del Patrimonio.
En la línea desarrollada por López Jaén, entendemos que la fórmula del planeamiento especial para los cascos históricos no está dando el juego esperado por las dificultades que presenta la atribución de su redacción a los Ayuntamientos, debido a que éstos en su mayoría carecen de suficientes recursos económicos para elaborar planeamiento y otorgan la prioridad del mismo al de carácter general.
La aportación de la arquitecta italiana, Paola Falini, titulada Protección, reforma y renovación urbana en Italia, presenta gran interés, por cuanto permite conocer las líneas por las que se mueve la cultura de un país con gran tradición histórica, arquitectónica y urbanística, que tiene problemas semejantes a los que se manifiestan en los cascos de nuestras ciudades, y que está experimentando desde el planeamiento nuevas fórmulas para su tratamiento.
Desde el punto de vista que más nos preocupa -la consecución de una inteligente intervención urbanística en los cascos de nuestras ciudades, que permite tanto el adecuado diseño en la creación de espacios urbanos, como la edificación de una nueva arquitectura bien integrada, consiguiendo al mismo tiempo un notable equilibrio entre la posibilidad del ejercicio de la facultad creativa y el respeto armónico al entorno existente- , se comparten las tesis 'defendidas por la arquitecta Gloria Alcázar en su artículo sobre la Protección de los cascos históricos como herramienta de diseño urbano.
A nuestro juicio, la tendencia actual ha evolucionado desde una conservación a ultranza, de componente "museística", en ocasiones caricaturesca, hacia otra más racional que busca una reutilización de los cascos históricos, no ya como muestra del patrimonio cultural de las ciudades, sino también dirigida a una recuperación viva y activa de aquéllos, en respuesta al deseo de obtener una calidad de vida y de diseño de la que carecen hoy las grandes ciudades modernas. Pero para conseguir este objetivo, existe un problema de partida al no ser todo el patrimonio del mismo valor ni estar en las mismas condiciones de conservación: el de decidir entre lo que debe, o no, ser conservado, renovado o regenerado y en cómo acometer las actuaciones correspondientes, elección agravada en su dificultad por el hecho de que la conservación presenta problemas económicos, en tanto que la renovación los manifiesta de carácter estético, al dar paso a la introducción de nuevos diseños dentro de un ambiente tradicional y sociológico de gran entidad, por ser justamente los residentes afectados personas de escasos recursos y minorías con problemáticas diversas. He aquí otra línea de investigación en la que debieran profundizar los urbanistas en orden a la definición de lo que debe ser una inteligente intervención urbanística.
La recuperación de la calidad de vida exige, además, la consideración de factores históricos, urbanísticos, arquitectónicos, artísticos, sociológicos y económicos en el análisis de la situación actual, previo a las intervenciones sobre la ciudad existente. Los ejemplos recogidos en la sección Crónica de Planes buscan dicha recuperación, debiéndose destacar el esfuerzo teórico desarrollado, en la elaboración del citado análisis, por el Plan Especial de Reforma Interior y Protección del Centro Histórico de Teruel, que bien permite su utilización como prototipo.
Urbanismo-COAM manifiesta su esperanza de que una profundización en lo que se ha denominado "intervención inteligente", basada en el esfuerzo imaginativo que habrán de desarrollar los profesionales del urbanismo, a partir de las líneas esbozadas, ha de proporcionar la clave de lo que serán unas formas de intervención futura en la ciudad que merezcan la aprobación del conjunto de la sociedad.














